Tras un ingreso largo
Personas mayores que vuelven del hospital sin poder levantarse solas después de semanas en cama.
Personas dependientes y sus cuidadores
Cuando un familiar pasa la mayor parte del día en la cama, cada movimiento cuenta: para su piel, sus articulaciones, su respiración y también para la espalda de quien le cuida.
En qué consiste
La inmovilidad prolongada tiene efectos en cadena. En pocos días se pierde masa muscular, las articulaciones empiezan a acortarse (las rodillas y caderas se quedan flexionadas, el pie cae en equino), la piel sufre en los puntos de apoyo y los pulmones ventilan peor. Es lo que se conoce como síndrome de inmovilidad, y en personas mayores avanza deprisa.
La fisioterapia a domicilio para pacientes encamados trabaja sobre todo esto con dos enfoques. Si hay posibilidad de mejorar, el objetivo es recuperar funciones: sentarse en el borde de la cama, mantener el control de tronco, ponerse de pie con ayuda, pasar a la silla. Si no la hay, el objetivo es prevenir complicaciones y dar confort: evitar rigideces dolorosas, proteger la piel y facilitar los cuidados diarios.
En ambos casos hay un tercer pilar que a menudo se olvida: la persona que cuida. Enseñarle a mover, girar y levantar sin lesionarse es parte del tratamiento.
Situaciones frecuentes
Personas mayores que vuelven del hospital sin poder levantarse solas después de semanas en cama.
Demencia avanzada, ictus extenso, Parkinson o ELA en fases con gran dependencia.
Pacientes en fase final de una enfermedad para los que buscamos alivio, buena postura y tranquilidad.
Familias que han empezado a cuidar de golpe y tienen miedo de hacer daño o de hacerse daño.
Sin traslados
Trasladar a una persona encamada a una clínica requiere ambulancia o un gran esfuerzo físico, y muchas veces no compensa. En casa trabajamos con su cama, su colchón, su sillón y la distancia real hasta el baño, y adaptamos todo a la rutina de la familia y de los cuidadores.
Además, vemos lo que en consulta no se ve: si la cama es demasiado baja para los cuidadores, si el colchón es adecuado, si hay espacio para una grúa o si los cojines están bien colocados. Pequeños cambios en el entorno suelen aliviar mucho la carga diaria.
Siempre que se puede, hacemos coincidir la sesión con el momento del aseo o de levantarle al sillón, que es cuando más sentido tiene enseñar las técnicas a quien le cuida.
Plan de trabajo
Medimos el grado de dependencia con el índice de Barthel y el riesgo de úlceras por presión con la escala de Braden. Exploramos el rango articular, el tono muscular (incluida la espasticidad si la hay), el control de tronco en sedestación y la piel de sacro, talones y caderas. Revisamos cama, colchón y ayudas técnicas.
Desde "conseguir que se siente en el sillón para comer" hasta "que no tenga dolor al cambiarle de postura". Los anotamos y los revisamos.
Movilizaciones, posicionamiento, ejercicios activos si es posible, trabajo respiratorio y entrenamiento de transferencias, siempre al ritmo que tolere la persona.
Enseñamos con la persona delante: cómo girar con una sábana entremetida, cómo incorporarle sin tirar de los brazos, cómo usar la grúa y cómo proteger tu propia espalda.
Repetimos Barthel y Braden y ajustamos el plan según la evolución, que puede ir hacia más autonomía o hacia más confort.
Técnicas
Pauta de rotación de posiciones (lateral a 30°, supino, semisentado), con almohadas para liberar talones, trocánteres y sacro. La frecuencia depende del riesgo y del colchón.
Pasivas, activo-asistidas o activas según la capacidad, para mantener el rango articular y prevenir contracturas como el pie equino o el flexo de cadera y rodilla.
Volteos, paso de tumbado a sentado, sedestación al borde de la cama y transferencias cama-silla con o sin disco giratorio o grúa.
Ejercicios de expansión costal, cambios de posición para ventilar y ayuda a expulsar secreciones.
Posicionamiento antiálgico, masaje suave, movilizaciones lentas y alivio del edema, sin objetivos de esfuerzo.
Colchón de aire, cojín antiescaras, cama articulada, barandillas o grúa: te orientamos sobre qué necesitas y cómo usarlo.
Coste
Si hay margen de recuperación, recomendamos 2 o 3 sesiones semanales al principio. Cuando el objetivo es mantener y prevenir, muchas familias optan por 1 sesión semanal que incluye repasar las pautas con el cuidador; el bono mensual deja la sesión en 72 €. Las tarifas son las mismas que en el resto de servicios.
A domicilio
75€/sesión
Bono mensual
72€/sesión
Bono mensual
70€/sesión
Online
60€/sesión
El desplazamiento está incluido en Pamplona, Barañáin, Zizur Mayor, Cizur Menor, Berriozar, Ansoáin y Mutilva. ¿Vives en otra localidad? Escríbenos y lo valoramos: si hay suplemento, te lo decimos antes de reservar, sin sorpresas. Los bonos se abonan por mes completo.
Ejemplo ilustrativo
Tras un ictus extenso y un ingreso largo, pasaba casi todo el día en la cama en un tercer piso sin ascensor de la calle Mayor. Su hijo no sabía cómo girarle y empezaba a tener dolor de espalda. Pautamos cambios posturales con almohadas, movilizaciones diarias y el uso de una sábana entremetida. Con el trabajo de control de tronco volvió a sentarse en el sillón para comer, y su hijo aprendió a hacer la transferencia sin cargar peso a pulso.
Barrios
Los barrios más envejecidos, con pisos sin ascensor o con ascensores donde no cabe una silla de ruedas, son donde más falta hace que el fisioterapeuta suba a casa. Puedes ver cómo trabajamos en fisioterapia a domicilio en el Casco Antiguo, fisioterapeuta a domicilio en Azpilagaña y rehabilitación en casa en Iturrama. Para el resto de la ciudad, consulta la página de fisioterapia a domicilio en Pamplona.
Lo que más nos preguntan
Como referencia general se habla de cada 2 a 4 horas, pero depende del riesgo de la persona según la escala de Braden y del tipo de colchón. Con un colchón de aire de presión alterna se suele poder espaciar más. Lo pautamos tras la valoración.
Sí. Aunque no se recupere la marcha, la fisioterapia ayuda a prevenir rigideces dolorosas y úlceras, mejora la respiración y facilita el aseo, el vestido y las transferencias. Es calidad de vida para él y menos esfuerzo para quien le cuida.
Sí. En estos casos el objetivo es el confort: buena postura, alivio del dolor por inmovilidad y del edema, y movilizaciones suaves. Nos coordinamos con el equipo de paliativos o de atención primaria que lleve el caso.
Sí, y lo recomendamos. Organizamos la sesión para que ella esté presente, practicamos con ella las transferencias y los cambios posturales y le dejamos las pautas por escrito.
No es imprescindible para la primera visita, pero en personas totalmente dependientes suele facilitar mucho los cuidados. En la valoración te decimos si conviene y qué otras ayudas técnicas pueden servir. Pide una valoración en casa.
Te enseñamos a mover a tu familiar con seguridad y cuidamos de su cuerpo mientras tanto, en su propia casa.